Un amor que se regocija
… como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo (v. 5).
La imagen de los novios deleitándose el uno en el otro es la imagen que el profeta Isaías pintó para describir la clase de deleite y amor que Dios siente por su pueblo. En una descripción bella y poética de la liberación prometida por Dios, Isaías les recordó a sus lectores que la salvación que Dios les ofrecía reflejaba la realidad de vivir en un mundo roto: consuelo para los quebrantados, gozo para los que lloran y provisión para las necesidades de su pueblo (Isaías 61:1-3). Dios ofreció ayudar a su pueblo porque, al igual que los novios celebran su amor mutuo, «así se gozará contigo el Dios tuyo» (62:5).
Es una verdad maravillosa que Dios se deleita en nosotros y desea relacionarse con nosotros. Aun cuando luchamos en medio de los efectos de vivir en un mundo roto, tenemos un Dios que nos ama, no a regañadientes, sino con un amor que se goza y que dura «para siempre» (Salmo 136:1)..

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