Seguir aun agotado

Isaías 40:28-31

… correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán (v. 31).

«Creo que ya no puedo seguir en esto», dijo entre lágrimas mi amiga ante la abrumadora sensación de desesperanza que enfrentaba como enfermera en una crisis sanitaria global.


Confesó: «Sé que Dios me ha llamado a ser enfermera, pero estoy emocionalmente exhausta». Al ver su agotamiento, respondí: «Sé que estás desesperada, pero pídele a Dios que te dé fortaleza para perseverar». Entonces, decidió orar a Dios sobre este tema específicamente; y poco después, un renovado sentido de propósito la fortaleció. No solo siguió como enfermera, sino que Dios también le dio fuerzas para ayudar a más personas en otros hospitales del país.

Como creyentes en Jesús, siempre podemos acudir a Dios por ayuda y aliento cuando nos sentimos abrumados, porque Él «no desfallece, ni se fatiga con cansancio» (Isaías 40:28). El profeta Isaías declara que nuestro Padre celestial «da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas» (v. 29). Él sabe que, inevitablemente, tendremos días en los que estaremos física y emocionalmente exhaustos (v. 30). Pero cuando acudimos a Dios por fortaleza —en lugar de intentar resolver solos los desafíos de la vida—, Él nos renovará y dará la solución para seguir avanzando con fe.

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