Pero yo te digo
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos… (v. 44).
«Sé lo que dicen. Pero yo te digo…». De niño, oí a mi madre decir esto miles de veces. El contexto era siempre la presión de los pares. Ella trataba de enseñarme que no siguiera al rebaño. Ya no soy un niño, pero la mentalidad de rebaño continúa viva y provocadora. Un ejemplo actual es esta frase: «Solo rodéate de gente positiva». Aunque esto se oiga con frecuencia, debemos preguntarnos: «¿Es esta una actitud cristiana?».
«Pero yo os digo…». Jesús usa varias veces esta introducción en Mateo 5. Sabe perfectamente lo que el mundo nos dice todo el tiempo. Pero su deseo es que vivamos de forma diferente. Sobre este tema, afirma: «Amad a vuestros enemigos […] y orad por los que os […] persiguen» (v. 44). Luego, adivina para describir a quiénes el apóstol Pablo usa la misma palabra. Correcto; a nosotros: «siendo enemigos» de Dios (Romanos 5:10). Lejos de decir «haz lo que digo, no lo que hago», Jesús respaldaba sus palabras con acciones. Nos amó y dio su vida por nosotros.
¿Qué habría pasado si Cristo solamente hubiese dado lugar en su vida a la «gente positiva»? ¿Dónde quedaríamos nosotros? Gracias a Dios que su amor no discrimina a las personas. De tal manera amó Dios al mundo… y nosotros somos llamados a hacer lo mismo con su poder.

Comentarios
Publicar un comentario